Advertencia: Este blog es 90% gay.La sobreexposicion a èl podrìa causar daños irreversibles.Tomar por tanto las medids pertinentes.
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domingo, 13 de diciembre de 2009

A veces cuando pierdes, ganas.

Al chico de las cartas perdidas.

Escribo en esta puta entrada porque mi psicólogo esta mas loco de lo que yo
estoy. El cree que esto es terapia. Cree que si tres chicos me llevaron a un
cuadro de depresión profunda no sabe que puedo esperar de todo esto. Es un
estúpido, creyó haberme sacado de todo lo que me atormentaba hace algunos meses,
cuando fuiste tú todo el tiempo. Solo fuiste tú.
Estaba buscando en tus antiguos posts y cartas perdidas algo que pudiera decirme que fue lo que hice mal, porque la verdad no entiendo que fue lo que pasó. Solo logré encontrar que escribir es tu obsesión. Solías usar aquellas cartas como una forma de decirme que te importaba, que yo no estaba solo. Una forma de ayudarme y mantenerme contigo siempre sin siquiera yo saberlo.

Querido amigo, no tengo idea de cómo este día me ha envuelto en una triste melancolía que me enferma. Estaba tan orgulloso de haber decidido escribirte para pedir disculpas esta mañana mientras iba a visitar a un alumno, pero regresando a casa empecé a perderlo todo. Las ganas se me fueron en esta gris tarde sin fin. Si no hubiera dicho aquello esa tarde, seguramente hoy hubiera leído una nueva carta tuya y hubiera sentido la emoción y la alegría de saber que alguien me hacia un favor y se acordaba de un triste y miserable solitario. Hoy solo puedo pensar: cuatro chicos perdidos por mis palabras hirientes: razón suficiente como para perder las ganas de intentar algo nuevo.

Juro que Lima es la ciudad mas extraña. Todos te presionan para entrar en aquel circulo, el cual hoy ya no es tan ajeno a mi. Debes hacerlo y perderte en aquello que te resististe alguna vez. Eso es todo. Tenía al chico que amé como nunca en mi vida, el amor que yo creí merecer y ¿qué paso? Todo se fue al diablo. El fue absorbido por aquel circulo. Pobre. Recordarlo duele. A él ni le importa. Soy yo el que se jode con psicólogos y almohadas que reciben mis lagrimas por las noches. Soy débil, mas de lo que crees. Pero estaré bien supongo. A veces cuando pierdes ganas. Tal vez es por eso que nadie me hace caso, a veces los demás piensan que ya ni siento.

Me hubiera gustado mostrarte algún día todo esto sobre lo que hoy te hablo. No consigo decirte Adiós, tal vez no sea necesario. ¿Importaría? ¿Quieres tú decirme Adiós? Te has ido y yo lo arruiné. Solo quería que sepas que hubiera cruzado cualquier distancia que haya para enviarte un poco de mi cariño. No lo digo en vano. Lo hubiera hecho.

Bueno, no se que hago diciendo todo esto. Tal vez rías al leerme. No creo que seas tan cruel, pero hoy en día todos somos tan tontos y si me sacaste de tu vida tan pronto es porque al final no fui para ti lo que yo creía ser.
Hoy solo lamento algo y es que habrá un hombre al que tal vez nunca llegue a conocer y eso me apena. El hombre que estaba creciendo en alguien muy lejos de mi. El es un chico muy apuesto y muy claro en sus ideas y convicciones. Tiene como unos 17 años hoy , pero yo podía verlo como hombre en mis sueños. Es el tipo de chico con el cual todos quieren relacionarse, tú sabes, porque tiene carácter, integridad, inteligencia las cosas que nadie puede esconder y que relucen a simple vista. Tal vez conozca al niño, pero no conoceré al hombre con el cual solía soñar muchas noches y por el cual me hice esperanzas. YO podía ver a los ojos de ese hombre y saber que era mío. Y en ese papel era en el que mas brillaba y se lucia, a mi lado. Cuando el me miraba a los ojos yo podía saber que realmente me miraba y luego sabría que él era un persona increíble. Mas que cualquier fantasma del pasado. Es el grandioso hombre que no conoceré peor que en verdad deseo poder haberlo hecho.
Ciertamente quise que ese hombre fueras tú... Sí tú, mi amigo.

¿Lo eché a perder verdad? Hoy lo siento tal vez mas que tú. Me ilusioné otra vez. Tendría tanto que decirte pero solo tengo unos momentos y un espacio corto es este lugar. Lo siento por todas las cosas que nunca llegaré a darte. Por soñar. Por todas las veces que no te haré sonreír. Solo quería que estemos juntos y que nos hiciéramos viejos juntos. Solo dos viejos tontos sonriendo el uno al otro mientras sufrimos achaques de vejez. Habrá tantas cosas que extrañar. Libros, Siestas, besos, peleas...
A veces cuando pierdes , ganas. Solo recuerda eso.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Cómo sabes cuando ella te gusta?

Lo sabes cuando empiezas a actuar como un tarado intentando llamar su atención, y también lo sabes cuándo usas como escusa que actúas como tarado para llamar su atención porque bien sabes que en verdad te pones nervioso, o mejor dicho ella te pone nervioso, ya que no sabes si ella siquiera sabe de tu existencia. Entonces, es así como “solapa” nomás haces que parezca casualidad que se te cayó un poco de trago en su cabeza, cuando en realidad es todo un malvado plan, porque ahora sabes que al menos te recordará como el idiota que me tiró trago encima y sabes que contará esa tontera tuya a sus amigas y amigos y hasta familia, a su almohada, a sus peluches, claro que te maldecirá y rajará de ti que eres un idiota por haber hecho eso, pero que importa al menos así ya eres más parte de su vida.

Lo sabes cuando recién la conocías y ella pasaba cerca de ti y sin que se diera cuenta la mirabas, o mientras ella conversaba con sus amigas y se reía, tu, que te encontrabas unas carpetas más allá hacías la “finta” de que leías para tu examen de Biology HL, cuando en verdad te quedabas viéndola esperando que alguien diga alguna broma para poder ver esa linda sonrisa, la cual te hacia automáticamente sonreír a ti.

Lo sabes cuando en la clase de matemática empezaste a cambiarte de sitio paulatinamente primero a la carpeta de al lado, luego a la otra, (todo esto para que nadie se dé cuenta que te estas cambiando para sentarte cerca de ella) y así hasta que luego de 2 semanas ya te encuentras en una carpeta al lado de ella y nadie, pero nadie se dio cuenta. Estando al lado de ella entonces aprovechas para poder hacerle conversación alguna.

Lo sabes cuando una de las razones por las que empiezas a esforzarte como nunca lo has hecho en toda tu existencia en matemática es porque así podrás enseñarle cuando ella no entienda y no le salga algún ejercicio. En plena clase tú estás haciendo ese ejercicio que practicaste toda la tarde anterior y de repente escuchas que ella comienza a quejarse de que no le sale el problema, lentamente comienzas a levantar tu mirada y ver si se llega animar a pedirle ayuda a alguien y si no lo hace entonces, debes recurrir a otros métodos como por ejemplo hacer bulla con tu calculadora, con las hojas, o exclamar fuerte como para que te escuche “oh que fácil este ejercicio” y así ella volteé y te pida ayuda. Si la ayudas clase a clase, luego de un tiempo ella sabrá que tu eres bueno en ese tema entonces cuando no le salga un problema, automáticamente te pedirá ayuda.

Lo sabes cuando alguien más te está pidiendo ayuda (Rocío ejem) porque también descubrió que eras bueno en ese tema, y mientras la estás ayudando a esa persona vez como esta chica que te gusta empieza a voltear tratando de buscar ayuda y ve que tu estás ocupado entonces empieza a buscar otras personas que si la puedan ayudar, es ahí cuando tratas de resolverle el problema lo más rápido posible a la persona que ayudas para que se vaya y puedas ayudar a esa chica. Pero vez con tristeza cuando ella ya encontró a alguien más que la pueda ayudar.



Lo sabes cuando empiezas a molestarla demasiado, a bromearla, cuando te salen bromas únicas que ni en tus mejores sueños te salieron, y es que a penas la vez te mentalizas de que debes de hacerla reír sino se aburrirá de conversar contigo y se irá, entonces cuando la vez tu cerebro empieza a trabajar a mil por hora y da rienda suelta a toda su creatividad para poder hacer las mejores bromas posibles y así poder hacerla sonreír y poder ver una vez más esa hermosa sonrisa que tanto aparece en tus sueños.

Lo sabes cuando le dices a tu amigo, amigo de ella que organice salidas en grupo, para poder verla luego de que el colegio terminara, y le dices también que no le diga a ella que fuiste tu el de la idea de salir en grupo, para que así no sospeche nada.

Lo sabes cuando no puedes parar de pensar en ella. Porque te vas a dormir pensando en ella, sueñas con ella, te despiertas pensando en ella mientras hay un fabuloso background que acompañan el momento pues hermosos rayos de sol entran por tu ventana, piensas en ella mientras estas en la combi yendo a la academia, durante clases de la academia, en la combi de regreso a la academia, e incluso te animas a ir caminando largos tramos solo para poder disfrutar del sol de verano mientras piensas en ella y en cómo decirle para poder salir un día de estos.

Lo sabes cuándo te haces hincha máximo, acérrimo hasta no poder de Diosito y le agradeces infinitamente de que la mejor universidad para la carrera que deseas llevar es justamente la universidad en la que ella se encuentra. Le agradeces que se haya apiadado de ti y que haya hecho un jueguito con el destino para que tu camino se cruce con el de ella por segunda vez.

Lo sabes cuándo comienzas a escribir como no lo hacías en años, y tratas de sacar ese poeta (malo, pero poeta al fin y al cabo) reprimido que tienes para poder hacer unos cuantos versos en su nombre. Tanto escribes por ella y tan incrustada en tu mente se encuentra que empiezas a escribir su nombre por todos lados, en paredes, carpetas, tus libros, cuadernos, tanto que sin darte cuenta lo escribes en cuadernos de tus amigos que luego te preguntan quién demonios es “la loca lorna”.

Lo sabes cuando una noche un poco gris echado en tu cama decides prender la radio y pones Viva Fm, porque un amigo tuyo te la recomendó y de repente escuchas una canción muy bonita, te levantas rápidamente, le subes el volumen lo más que se pueda sin que te importe lo que digan los vecinos y en medio de tu habitación empiezas a cantarla, a saltar, a bailarla solito y sonries como no lo habías hecho en meses enteros, te ríes mientras te alucinas en un escenario cantándola y te preguntas ¿Por qué estoy sonriendo tanto, porqué esta canción me ha levantado tanto el ánimo? Es entonces que descubres que te gusta demasiado esa canción porque es linda y te recuerda a ella, porque la letra es todo lo que le quisieras decir, porque en verdad sientes que por ella todo lo puedes, que por su amor le darias lunas de mil colores, mundos llenos de flores, una casita en las nubes, un balcón con una constelación, mil estrellas de cartón y más mucho más por esa sonrisa, por su carita bonita. Es entonces que sabes que ella te gusta.



Lo sabes cuando empiezas a “afanarte” con Viva FM principalmente porque es la radio donde más pasan esa canción, entonces comienzas a escuchar radio por tu cel y llevas puestos tus audífonos en cada momento escuchando y escuchando la radio hasta que llega el momento en que la pasan y le subes todo el volumen posible, al diablo si te quedas sordo, más importante es poder escuchar esa canción y cantarla a pesar de que la gente en la combi te mire raro por lo fuerte que la cantas. O cuando antes de dormir también estas con tus audífonos y a pesar que ya estás en el mundo de los sueños y esa canción empieza a retumbar por tus oídos te despiertas y vuelves a subirle todo el volumen, y te mueves como loco en tu cama, y a penas termina automáticamente regresas al mundo de los sueños y solo te despertarás si esa canción vuelve a sonar.

Lo sabes cuándo comienzas a idear tu “gileada” cual plan de guerra, y empiezas a mover tus fichas, con meses de anticipación comienzas a idear la gran sorpresa que deseas darle por su cumpleaños que sabes de realizarla seria de lejos uno de los actos más memorables de tu vida, por todo lo que iba a implicar, desde su realización hasta el tener el valor para poder hacerlo. Y te pones triste y cancelas todo lo que ya habías avanzado del plan cuando descubres que ella se irá de viaje justo ese año por su cumpleaños.

Lo sabes cuándo te enteras que se encuentra mal y decides alegrarla de alguna manera, así que rompes tu chanchito que amaste con maldad que te regalaron cuando tenías 7 años para poder juntar dinero suficiente para comprarle algo. Piensas y piensas, indagas un poco en internet y descubres que las flores no tienen pierde (o al menos en casi todos los casos), entonces te encomiendas a Dios para que no seas tan salado y justo ella sea de esas pocas chicas a las que no les gusta las flores, o comienzas a tener pesadillas con ella siendo alérgica a eso y te alucinas entre sueños a su papá tratando de buscar quién fue el infeliz que casi mata a su hija enviándole eso.



Lo sabes cuando frente a la florería con el dinero en la mano, comienzas a sudar, comienza a revolverse tu estómago, miras a todas direcciones tratando de que nadie te vea en ese estado y se dé cuenta que eres un chico enamorado que no sabe si atreverse o no a comprar esas flores. Sabes que todo será distinto luego que entres a esa florería, sabes que estás a punto de cambiar el futuro, tu destino y el destino de ella, sabes que ese podría ser el tímido aleteo de una mariposa el cual podría luego generar un fabuloso tornado en el futuro. Tomas aire, cierras tu puño y cierras tus ojos, piensas en ella, en lo feliz que estará –si no es alérgica- y susurras para ti, “por ella” y te atreves a hacerlo.

Lo sabes cuando de lo nervioso que estás no te sale bonita letra, cuando más la necesitas en toda tu bendita vida, y le pides a la señora que te de otro de esos papelitos porque no te salió bien tu letra. Se te hace complicado poder resumir todo lo que quisieras decirle en dos simples frases que dijeran mucho y nada al mismo tiempo, al final te decides por un bonito “Para alegrarte el día y poder ayudar que te mejores” y al final agregas “espero sean de tu agrado” cuando en verdad querías poner casi como súplica “por favor, que sean de tu agradooo!! Por favor ¡!!!”

Lo sabes cuando se convierten en los días más felices de tu vida luego de que te enteraras que le gustaron y no puedes evitar sonreírle a todo el mundo, saludar al vecino que te cae mal, darle propina a los pobres quedándote más misio de lo que ya te habías quedado luego de comprarle el presente, todo es perfecto, el sol sale cada día más brillante, el cielo tiene un turquesa fantástico, ya no te peleas con el cobrador que te quiere cobrar 1.20 cuando te llevan hasta por 50 centimos, las palomas cantaban y bailan alrededor tuyo, los niños son más felices, ya no existe para ti el odio en el mundo, olvidaste que existen las guerras, no puedes evitar ir corriendo y saltando por la calle y te preguntas por qué demonios pasaste 17 años de tu vida triste si el mundo es un lugar tan fantástico.

Lo sabes cuando una de las motivaciones más grandes para poder ingresar a la universidad es el saber que de hacerlo podrás verla más seguido y podrás así robarle más conversas, más bromas, más sonrisas, más momentos, podrás conocerla más y con algo de suerte, pueda llegar a pasar algo alguna vez. Cada vez que ya te cansas te hacer los ejercicios de razonamiento matemático o de razonamiento verbal, piensas en la posibilidad de estar ahí en la misma universidad y como tu vida podría ser distinta de entrar, quizás con un por fin final feliz, y a la vez te aterras de solo pensar que todo eso se puede esfumar si es que no ingresas.

Lo sabes cuando estando ya en la misma universidad que ella aprovechas un descuido de ella para poder copiar todo su horario, el cual luego te memorizas y te sabes los cursos, salones y horarios mejor que ella misma, tanto que cuando ella menciona “que no sabe que le toca” tu le respondes, y ella luego viendo en su horario se da cuenta que tienes razón.




Lo sabes cuando en las horas libres que tienes entre curso y curso no puedes evitar caminar por los lugares más comunes por donde ella transita en la universidad con la idea de que poder tener suerte de cruzártela y así poder sentarte a su costado y decirle que no puedes leer como ella cuando estás con alguien más y solo lo dices como escusa porque en verdad deseas poder verla, y repetirte para adentro una vez más lo genial que es la vida por haberla encontrado.

Lo sabes cuando descubres que ella escucha música bien distinta a la que tu escuchas. Mientras que ella está cerca de ser una melómana que tiene como grupo favorito a Radiohead, tu tienes en tu cel solo canciones que pasan en Disney Channel (Hillary Duff, High School Musical, Jonas Brothers) y en el mejor de los casos rock nacional y una que otra canción que está en el ya poco importante ranking de los 10 más pedidos de MTV (donde incluso bandas como Adammo se han mantenido por meses primeras), es entonces cuando te comienzas a obligar culturizarte más musicalmente y aunque no te guste tratas de inyectarte dosis diarias de Radiohead, lo haces pensando que así le caéras más y que se dará cuenta que no eres tan monce como cree.

Lo sabes cuando luego de enviarle un mensaje de texto te quedas viendo la pantalla del cel, pensando si ya le llegó, si ya lo está leyendo, si pudo entender la broma, y si la entendió si le dio risa alguna y sigues haciendo las cosas que estabas haciendo, pero no te puedes concentrar porque miras y miras el bendito celular para ver si ya te respondió, en eso la pantalla del celular de repente se prende, y giras rápidamente en dirección del celular para descubrir tristemente que solo se acaba de activar el desbloqueo de teclado y que aún no te responde. Luego cuando menos lo esperas de repente te llega el tan ansiado mensaje y tu corazón da saltos, coges el celular con mucha ansiedad para saber si te respondió diciendo que te quiere también. Y terminas con la sonrisa más grande del día al leer que ella dice “quererte más que malvadamente”, una vez más el mundo es perfecto, y los problemas se van.

Lo sabes cuando pasas toda una madrugada escribiendo más de dos mil palabras (en lugar de estudiar para los exámenes finales de la universidad que son la semana siguiente) y paseas por todos los recuerdos en los que ella fue protagonista en tu vida, y tratas de escribir lo mejor que puedes a pesar del sueño, solo lo haces porque sabes que alguna sonrisa habrás sacado de ella y uno que otro (espero jaja) “owww” y se dará cuenta como yo luego de releer esto y como cualquiera que lo haya leído que mueres mal por ella, quizás demasiado.

Lo sabes cuándo por escribir esto, descubres que esto sería mucho más largo que un Extended Essay (cuatro mil palabras) pero para no aburrirla (ya que sabes que ella no lee absolutamente nada, ni siquiera lo que le escribes en msn) no escribes todas las razones por las que sabes que alguien te gusta, por las que sabes que ella te gusta.

Lo sabes, lo sabes y lo sabes muy bien.








Te quier0.






[1] Entrada basada en:
¿Cuándo sabes que una chica te gusta? del blog Busco novia de Renato Cisneros.

martes, 20 de octubre de 2009

Recuerdo...

El fue un buen amigo
"You've been the best friend I could ever have... no matter what ya've done I'll always be next to ya..."
Esas fueron las palabras con las que terminaba su ultima carta. Esa carta que tenia dibujitos, stickers y que olia a fresita. El tambien fue el mejor amigo que pude tener, el que nadie podria reemplazar. Tal vez era mas que eso y fue justo eso lo que arruinò todo.

Lo conoci cuando aun era un niño, era un pekeño de ojos verdes y cabellos risados. No nos llevabamos muy bien al principio, peleabamos, teniamos problemas. Lo detestaba pero temine amandolo. No podìa hacer nada contra un pekeño tan lindo. Se convirtiò en mi mejor amigo y mas pronto que tarde me confesò ser gay. Yo para entocnes que luchaba contra mis impulsos de pre-adolescencia terminè deduciendo que tambn lo era yo. Pasamos tanto juntos, mas de loq ue deberian dos buenos amigos y fue el que (a pesar no lo crea) me inspiro y dio el valor de confesarles a mis padres sobre mi real orientacion sexual.

Recuerdo que las chicas babeaban por el. El por su parte babeaba por un chico llamado Max... (Que por cierto tambn estaba wenazo..) Lo ame en secreto durante mucho tiempo. El dia que decidi decirle que estaba enamorado de el no dijo nada, me miro kon sus ojitos verdes y pude entenderlo todo. El no sentia lo mismo por mi. Teniamos 15 años los dos. El me ganaba por tres meses pero yo siempre lo vi komo mi pekeño. Mi pekeño de ojitos verdes. Fue el primer chico del que me enamorè pero las cosas salieron mal. El no era para mi y yo tardè mucho en darme cuenta.

Gastè lagrimas, penas y noches sin dormir escribiendole y el ni me leìa. El preferia que solo fueramos amigos. Me querìa si, pero como amigo, pero cada vez que decia que lo amaba el no hablaba claro y me daba falsas esperanzas. A veces yo solo me las inventaba.

Sus padres estaban a punto de separarse.Tenia muchos problemas con los cuales lidiar y prioridades que atender. Tarde me di kuenta que yo estaba de sobra en su vida.
Una noche mi madre me llamò a mi cuarto dicendome que me buscaban abajo. Cuando baje lo vi sentado ahi en mi sofa, tenia los parapados rojos como si hubiera llorado toda la tarde. Sube le dije. Y cuando nos sentamos en la cama despeus de cerrar la puerta me abrazo muy fuerte y no dijo nada, soltò a llorar y yo no pude resistirlo. Lo amaba tanto y eso me quebraba.

Nunca entenderè las razones y mekanismo de como funciona la vida, el ser humano y todo este planeta. A veces desearia no sentir. Yo lo amè tanto pero ya no. Tarde mcuho en poder enterrar y mutilar el amor no correspondido. Y aunke logre tener una relacion con el, hoy kreo ke fue mas para mal que para bien. Lo perdì mas pronto de lo que su carta prometia.

Cuando terminò el colegio y nos separamos el conociò a un chico en la universidad y en menos de dos meses ya eran novios.
Hace mucho tiempo un gran amigo mio me dijo "Lo que no nace, no crece" y yo podria jurar que akellas caminatas largas junto al niño de los ojos verdes eran akel nacimiento de algo hermoso. Me equivoquè, lo acepto, peor no puedo evitar recordar con nostalgia a alguien que a pesar de todo, a pesar de no amarme komo yo hubiera querido, fue el mejor amigo que siempre quize tener y lo consegui. Fueron 5 hermosos años.

... Y aunque hoy el se haya perdido en medio de tanats cosas que antes nunca hubiera aceptado, lo quiero, pero solo es eso. Lo quiero y lo extraño... ya le pedirè otra caminata de esas. Espero acepte.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Kintian Mara


Ella: ¿ Cómo te llamas, hijo?

Yo: Mmm, no recuerdo.

Ella: Cri...

Yo: ¡Ah! Kintian Mara

Aún recuerdo cuando mi profesora de inicial me preguntó mi nombre y yo no recordaba cuál era. Aún recuerdo su sonrisa, las canciones en ingles, las tardes que dormía con mi nana luego de hacer tareas, la taza de leche con chocolate Hersheys tradicional (porque el de fresa era "ajjjqueroso"), la lista interminable de regalos por navidad y las travesuras que hacía con mi abuela.

Más adelante, cuando estaba en primaria, era muy sonriente, me gustaba hacer sentir mi presencia. De pequeño quería ser modelo, caminar por la pasarela y que todos me admiren por la presencia al andar. A mí no me gusaba jugar con carritos, pero sí con lego o con niños y niñas. Tampoco me gustaba vestir "con ropa decente" como decía mi madre, sino con lo que hiciera notar más. Siempre he sido egocéntrico, pero lo he sabido cotrolar. Conforme crecí me di cuenta que no era un niño normal; es decir, no tenía los mismo gustos que los otros niños. Yo me ponía celoso si veía a mi primo dejarse tocar mucho por Susanita. Recuerdo que una vez le tiré un puñete que le hizo llorar. Yo lloré depués... Luego, a mí me gustaba pelearme con JD para ver quién tenía más fuerza, pero no lo hacía mucho por eso. Lo hacía porque "sentía extrañanamente agradable" sentir su cuerpito junto al mio.

Conforme crecí me dí cuenta que no sabía si me gustaban las niñas o los niños. Por un lado, tenía mis sueños humedos con una chica española que conocí en el centro cultural España. Por el otro, tenía a ese lindo chico de origen italiano que acababa de llegar ami colegio y que se veía muy atractivo mientras jugaba futbol o practicaba natación conmigo. No lo supe en ese instante, ni lo llegué a saber hasta un año antes de acabar el colegio en cual vivía perdidamente enamorado de la chica más linda del Británico. Ella veces me coqueteaba. Ella se llamaba Rocío. Yo era el típico chico popular que conocía y que era conocido por todos. Era el chico amado por los profesores. Creo que hasta la señora de la cafeterçia me amaba. En fin, ella estuvo al final con un amigo mío. Ella me confesó entre lágrimas que lo sentía, yo tambiñen lloré. Dos semanas bastaroon para enterarme por boca de mi amigo que él la había visto agarrano con la falda "másarriba de lo normal" con un pata. Él lloraba, yo lloré después. ¿Qué pasó con ella? Viajó a Madrid y no he sabido nada más de ella, excepto por algunas cartas suyas, me quiere ver. ¿Qué pasó conmigo? Entré en un cuadro depresivo y tuve que acudir a mi psicoterapeuta, a mi psiquiatra, a mi dermatólaga y, finalemnte, al papel y mis lapiceros.

Luego, acabé el colegio. Entré a la UPC. Mi papá odiaba la idea que studie Periodismo. Yo lo haría con el fin de ser feliz y, de paso, fastidiarlo. Yo no hice muchos amigos allí, pero sí conocí chicos con quienes podía gastar sin sentir remordimiento. Era raramente feliz. Luego, lo conocí. Se llamaba J, estudiaba arquitectura y tenía el cabello castaño y los ojos verdes más hermosos que he conocido hasta ahora. Me enamoré. Él era mi amor platónico, o al menos yo creía eso. Pero, un tarde gris de Julio él decidió alejarse de mí. Yo lloré, él no. Quise restroceder el tiempo y darle la oportunidad al otro chico que me había gileado todo ciclo, pero a quién había negado el placer de conocerme. Ya era tarde, él había puesto sus ojos sobre otro. Él me dijo que la venganza es dulce. Yo le dije que jamás iva a encontrar alguien como yo por más que me intentase suplantar. Él lloró. Yo me fui con los ojos llorosos, pero con un sonrisa de oreja a oreja.

Acabó el ciclo y con él una etspa en mi vida. Los sigueintes meses me la pasé en talleres de teatro y actuación. Aún persistía en mi ls ganas de imponer mi presencia. Él teatro era, o es, el luga perfecto para hacerlo. Practiqué mucha actuaión durante esos meses. Creé un blog dónde contaría mis perepecias como chico en ascenso popular. El plan era perfecto, solo había un ligero problema, ¿cómo volver a ser popular de manera rápida y sencilla? No lo sabía. Nunca lo supe.

Mi vida trancurriría a ritmo normal hasta la reaparición de R, mi chato, mi R...ito, mi mejor amigo. Él me presentaría al chico que me haría cambair, a Mar. Mar no es, digamoslo así, la persona más calificada para salir en un comercial. No tiene mucha gracia. Pero, a pesar de eso, yo le veía atractivo. A mí me gustaba como era. Yo le escribí poemas. Yo le esribí cartas, Yo gasté tinta en él. Yo me fui a la playa con él. Yo me llegué a enamorar de él... Él fue el primer chico que me invito al su restaurnt favorito su bebida predilecta. Él fue el primer chico que me mando un mensaje de texto que decía: te extraño mucho. Él fue el primer chico que me abrazó en la calle por un buen tiempo. Él cambió en su carácter para conmigo cuando volvimos de la playa. Él ya no me volvió a mandar ningun mensaje de texto. Él ya no volvió salir conmigo un fin de semana. Él ya no me extraño más. Yo lloré mucho. Yo me deprimí. Yo volví a recurrir a los antidepresivos a hurtadillas. Yo entré a Pamer, yo seguí con mi vida normal.

Una vez en Pamer hize buenos amigos. Tuve muchas etapas depresivas a costa de que añoraba ser aquel chico popular que llegué a ser. El poder es agradable. El poder engrandece. El poder tener más fuerza sobre ti y el hecho de hacerla notar se siente bien. Después, entré a la ULIMA y desde entonces he tenido una vida normal.

No puedo creer que ahora tenga una vida normal. Se siente raro. Se siente raro no ser quién una vez fui. Sé que es estúpido lamentarse, pero me es difícil a veces no recordarlo. A veces creo que debí ser rey, o patricio, o algo parecido en alguna vda pasada. Nuna me he visto como esclavo, pero hay gente que sí. Siempre he ansiado más. Más amor, más poder, más salud, más plata, etc. No me crean, tampoco, un chico materialista que sólo ansía poder y reconocimiento, también tengo mi corazón. Es solo que nuna he hallado un chicocon quién compratir mis sentimientos y mi manera estraña de ver el mundo. Algunosamigis dicen que es muy malo que yo sea exigente al momento de conocer un chico, otros dicen que está bien. Yo no lo sé, pero sé que depués de leer esto, mi estimado lector, tendrá una mejor idea de quién es Maxito y del porqué toma algunas esiciones o piensa de deterinadas maneras frente a algunos temas.

Hasta Pronto!

miércoles, 7 de octubre de 2009

Momentos memorables


Hace dias estaba pensando en los momentos memorables de mi fuckin' vida. Leyendo por ahi en el blog de mi querido amigo (y futura pareja) Gus encontre los cinco momentos de su vida :/ Yo no estoy ahi. Bueno, serà porque hasta entocnes no me conocia. En fin dejo este post libre, para que digan lo que quieran y no digan despues que yo no intervengo en este puto blog que cree.

Y Alexandro yo no soy fantasma y no ando ahciendo pucheritos por ahi de mla tristeza que me dejo Gus, pues Gus dice que no hubieron besos ni abrazos, pero bien que se guarda algo. Proximos detalles en: http://eliot-gatonegro.blogspot.com/ por mientras vayan haciendose seguidores no mas... jajaja


MI MOMENTO MEMORABLE FUE MI PRIMER CHAPE EN EL COLEGIO, ella tenia 17 y yo trece. SOY un chico muy precoz... ¡Agarrate esa Gus!


Pd: para que no digan que soy fantasma agregenme eliot.alvarez@hotmail.com y agreguen mas chic@s al blog pues

martes, 6 de octubre de 2009

Aquel Día de San Valentín



14 de Febrero:
Día de la Amistad y de los ¿enamorados?

No he pedido permiso a la otra protagonista de esta anécdota por temor a un No.


“Claro que sí. Vivo cerca del Centro de Lima. Lo conozco como mi barrio”, le había dicho a Cinthia.
-Parece que no sales mucho, no sabes dónde estamos –dijo ella al verme vagando por las calles totalmente despreocupado.
-Sí sé, solo que no me acuerdo –me defendí.
Frente a nosotros una biblioteca. Entramos para hacer hora.

En aquel día de San Valentín, todas las parejas del grupo salían juntas, y como yo quería ir a una Feria y a un Museo cerca del Centro y ella a unas Galerías para comprar videos y al Parque de la Exposición, decidimos pasar toda la mañana juntos.
Hicimos el acuerdo en secreto, sin que nadie se enterara. No queríamos que los demás pensasen que era una cita. No. Eso era imposible; bueno, no tan imposible, porque después de todo si fue una cita.

Ya en la Biblioteca estuvimos comentando y riéndonos de lo que nos acababa de suceder. Pasando por la Alameda Chabuca Granda, una maldita chiquilla hija del demonio se paró delante de nosotros y dijo: “Casero, compré unas flores para su enamorada”. Y así nos siguió por toda la plaza. No sé que fue lo que más me asombró: el hecho que esta churupaca me obligara a comprarle las flores (porque de tanta insistencia lo hice) o el hecho que asombrosamente tuviera una enamorada.

Desconozco que fue lo que me incomodó. Pero quise y le dije a Cinthia que se deshiciera de las maldecidas flores. Ella (que supongo yo no es común que le regalen flores) trató de parecer que las flores tampoco le importaban, puesto que si no éramos enamorados ni nada parecido no había porque quedárselas.
Caminamos y caminamos, y Cinthia no desechaba el ramo. Estando por La Muralla, viendo que nadie nos observaba, agarré con fuerza las flores, las quité de su mano y las arrojé al río. No saben cuánto alivio sentí.

Siendo más del mediodía salimos de la Biblioteca. Y a las tres más o menos fuimos juntos al lugar acordado para esperar a los demás del grupo. Pasaríamos la noche en la Fuente Mágica del Agua (que personalmente creo es un desperdicio de agua). Nos divertimos.

-Cristopher me llamó y me avisó que no iba a venir; su mamá lo castigó –les avisé.
-Asu, qué roche –acertó Angélica haciendo muecas.
Y como todos los planes no son exactos. Únicamente fuimos al Parque del Agua: Andy y Michel, Clara y Margorie, Luís, Angélica, Cinthia y yo.

Andy y Michel, los recién enamorados, estaban más melosos que de costumbre.
Aquí el gran error: En medio del juego y las risas lo primero que hicimos fue mojarnos en una pileta que se cerraba y se abría. Yo arrojé a todas y las bañé todititito. Fue como un show de politos mojados. Pero, claro, al final yo también terminé empapado, como un pollo mojado.
Nadie reparó que adentro del Parque no venden comida; perdón, fue peor: nadie reparó que esa noche del 14 de febrero iba hacer un frío de la gran puta.

Yo vestía un polo blanco de tela delgada (ja!, cómo si tuviera que mostrar) y eso me hacía ver más flaco de lo que soy, y un pantalón negro que pesaba mucho y ahora mucho más ya que estaba mojado. Y los demás andaban igual.
Nos enteramos que dentro de pocos minutos comenzaría un concierto en el estrado del Parque, que quedaba diagonalmente opuesto a donde estábamos. A paso de tortuga fuimos para allá.

Yo que soy recontra friolento, estaba temblando escandalosamente. Luís, muy precavido, había llevado una casaca polar por si acaso. Y al verme temblando se apiado. No me dio su casaca, no. Alargó su brazo derecho y me abrazó. Ay, qué rico abrazo. Y así con su brazo rodeando mi cuello y bien pegaditos me fui calentando (esta frase no tiene nada de sugerente, porsiaca). De pronto, se acerca Cinthia y dice que también tiene frío y lo abraza. Luís todo caballeroso le regala su otro brazo.

Y así estuvimos yendo de un extremo a otro para el conciertillo. Y la gente cuchichiaba al ver a Cinthia, Luís y a mí, abrazado, inseparables, y yo y Cinthia tomábamos a Luís de la cintura (luego me contaron que salimos en la tv). Cuando llegamos al concierto, estaba un grupo de rock cantando muy bacán.

No nos dimos cuenta, pero Andy y Michel ya no estaban. Los mal intencionados dicen que Andy tenía un amigo que regentaba un hostal muy cerca de ahí. Y Margorie se encontró con su novio, que parecía un matón, y se fueron juntos, Dios sabe dónde.

Me quejo públicamente y Angélica me aconseja que para el frío es muy bueno que baile, y yo le advierto que solo lo haría si ella bailaba conmigo. Y los dos, en medio del césped, tapándoles la vista a los demás, bailamos unas canciones de los 80’ que el mismo grupo de rock cantaba. Y ambos bailábamos muy mal.

Y luego ingreso un grupo de cumbia. Y le dije a Angélica que eso no bailaba. “Te enseño entonces” amenazó. Y después de pocos minutos estuve dando pasitos cumbiamberos y cantando al son de las “Traviesas de la Cumbia” o algo así. Y de esto último nunca me voy a olvidar.

Eran ya más de las 10 y media. Y muchos se preocuparon. Desde el Parque de las Aguas hasta Surco o Ventanilla iban a llegar a las 12 o más. Y los malditos taxis cobraban carísimos, y plata nos faltaba. Caminamos cuadras de cuadras, Luís, Cinthia y yo fuimos los últimos en irnos y tomamos un bus.

Ahí riéndonos de ese día, no sé cómo comenzamos a meternos en el tema, pero (una vez más) discutíamos Cinthia y yo. Aquella vez Cinthia ganó y me hizo quedar como un tonto.
No sé si ella sentía algo por mí, pero conociéndola me lo hubiera dicho; es decir, se me hubiese declarado. Pero mejor que no pasó, porque no hubiera sabido que hacer. Era una gran amiga pero de ahí nada más, y yo soy muy lerdo con las chicas, y muy estúpido para no herirlas.
Nunca olvidaré aquel día del 14 de febrero.