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Mostrando entradas con la etiqueta confesiones. Mostrar todas las entradas
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domingo, 23 de mayo de 2010

En unos cuantos años...


Logré entrar al departamento del jefe del hospital "A". Este hospital no se podía encontrar con facilidad, pero el grupo al que acompañé, logró encontrarlo.

Resulta que estábamos en una pequeña reunión con el doctor H y este nos hablaba sobre cierto reporte F a publicar.

Todos en esa sala eran estudiantes de años mayores y yo, solo era un cachimbo desorientado que con sumo interés buscaba encontrarle respuestas a las 6654332343 palabras extrañas que salían de la boca del doc H.


Es curioso cuánto uno quiere lograr alcanzar cierto puesto. Para algunos, ya no se trata de acabar la carrera y ejercerla, sino también lograr un buen puesto por ahí y ser reconocido por el excelente trabajo que puedas hacer.

Y es que el doctor H, no tiene 16 años, ya tiene alrededor de 5 décadas cruzadas para llegar donde ahora está.

Me pregunto si me tomará un tiempo similar, o quien sabe, a lo mejor logre muchas cosas antes.

Lo que si sé, es que dentro de unos cuantos años, podré haber cosechado algo que podrá servirme, nuevamente, adelante.

A la mieeeeerda, pienso que toma mucho esfuerzo, pero... ¿es de la ptm cuando alcanzas lo que querías, no?



PD: ¡A la fuck! ¿Tanto ha cambiado el blog? Ya ni siquiera tiene el título que tenía antes xD. ¿Gus? ¿Murió? Naa, está en su otro blog.
PD2: A lo mejor sigo posteando por esta vía, aunque suene tonto :D.

jueves, 4 de febrero de 2010

Post Inédito de Alexandro a Gus

En Defensa del Chico Triste

Nota: Quiero aclarar que este post lo iba a publicar hace muchísimo tiempo, incluso antes que conociera a Gus, por un motivo que ya no recuerdo.

Usaré las libertades que me da este blog para hablar de Gus.
No me detendré en una biografía no autorizada, tampoco en descripciones físicas ni sentimentales.

Yo no conozco personalmente a Gus. Dudo mucho que sea susceptible o irritable, él es propenso a recordar los malos momentos… en resumen: es GRIS.
Sospecho –y solo eso- que justo cuando está por alcanzar alguna temporal felicidad o expiar sus demonios el “cíclico recuerdo inconcluso y tormentoso” (lo llamo así porque el mismo no lo explica) vuelve con fuerza y lo torna melancólico.

Es muy cierto que una persona con su enfermedad debería tener una elevada autoestima para enfrentar lo que vendrá y contentarse por las pequeñas cosas de la vida… Y ya quisiera ver a un peloncito rumbero. Algunos se preocupan porque sus disquisiciones sobre la vida es la misma que un suicida, mas todo es hipocresía y falsa cortesía.

Algún estoico preguntará:
¿El origen de sus dudas es no enterrar ese “recuerdo doloroso”? Sí
¿Da mucha importancia al sentimentalismo? Sí
¿Sus problemas son como la de cualquier otro chiquillo? Sí
¿Entonces? ¡Son sus problemas y con eso basta!

En su entrada “Mis Temores…” Gus explica, a su estilo, las dudas y tormentos kafkeanos que rondan en su cabeza. Yo no sé el grado de comunicación que tenga con sus padres o el carácter de ellos, pero Gus está perdiendo una gran oportunidad al no tener su apoyo en el tema clave. Aunque personalmente la opinión de los padres me vale poco.

Si yo fuera Gus le diría a sus padres:
Ashhh… me han tenido 18 años encerrado en este hueco y aún no me comprenden. Hagamos un trato: Mientras viva en esta casa me comportaré como un monje asexual si ustedes se olvidan lo que dije un sábado 3 de marzo del 2007 y hacemos que somos una familia normal. Jum!

No sé si Gus dará bola a este posteo, solo quiero que todas las personas que lean esto sepan que yo prefiero al Gus triste, gris, irónico, bellaco, atolondrado, maloso. Espero que no cambie.

domingo, 13 de diciembre de 2009

A veces cuando pierdes, ganas.

Al chico de las cartas perdidas.

Escribo en esta puta entrada porque mi psicólogo esta mas loco de lo que yo
estoy. El cree que esto es terapia. Cree que si tres chicos me llevaron a un
cuadro de depresión profunda no sabe que puedo esperar de todo esto. Es un
estúpido, creyó haberme sacado de todo lo que me atormentaba hace algunos meses,
cuando fuiste tú todo el tiempo. Solo fuiste tú.
Estaba buscando en tus antiguos posts y cartas perdidas algo que pudiera decirme que fue lo que hice mal, porque la verdad no entiendo que fue lo que pasó. Solo logré encontrar que escribir es tu obsesión. Solías usar aquellas cartas como una forma de decirme que te importaba, que yo no estaba solo. Una forma de ayudarme y mantenerme contigo siempre sin siquiera yo saberlo.

Querido amigo, no tengo idea de cómo este día me ha envuelto en una triste melancolía que me enferma. Estaba tan orgulloso de haber decidido escribirte para pedir disculpas esta mañana mientras iba a visitar a un alumno, pero regresando a casa empecé a perderlo todo. Las ganas se me fueron en esta gris tarde sin fin. Si no hubiera dicho aquello esa tarde, seguramente hoy hubiera leído una nueva carta tuya y hubiera sentido la emoción y la alegría de saber que alguien me hacia un favor y se acordaba de un triste y miserable solitario. Hoy solo puedo pensar: cuatro chicos perdidos por mis palabras hirientes: razón suficiente como para perder las ganas de intentar algo nuevo.

Juro que Lima es la ciudad mas extraña. Todos te presionan para entrar en aquel circulo, el cual hoy ya no es tan ajeno a mi. Debes hacerlo y perderte en aquello que te resististe alguna vez. Eso es todo. Tenía al chico que amé como nunca en mi vida, el amor que yo creí merecer y ¿qué paso? Todo se fue al diablo. El fue absorbido por aquel circulo. Pobre. Recordarlo duele. A él ni le importa. Soy yo el que se jode con psicólogos y almohadas que reciben mis lagrimas por las noches. Soy débil, mas de lo que crees. Pero estaré bien supongo. A veces cuando pierdes ganas. Tal vez es por eso que nadie me hace caso, a veces los demás piensan que ya ni siento.

Me hubiera gustado mostrarte algún día todo esto sobre lo que hoy te hablo. No consigo decirte Adiós, tal vez no sea necesario. ¿Importaría? ¿Quieres tú decirme Adiós? Te has ido y yo lo arruiné. Solo quería que sepas que hubiera cruzado cualquier distancia que haya para enviarte un poco de mi cariño. No lo digo en vano. Lo hubiera hecho.

Bueno, no se que hago diciendo todo esto. Tal vez rías al leerme. No creo que seas tan cruel, pero hoy en día todos somos tan tontos y si me sacaste de tu vida tan pronto es porque al final no fui para ti lo que yo creía ser.
Hoy solo lamento algo y es que habrá un hombre al que tal vez nunca llegue a conocer y eso me apena. El hombre que estaba creciendo en alguien muy lejos de mi. El es un chico muy apuesto y muy claro en sus ideas y convicciones. Tiene como unos 17 años hoy , pero yo podía verlo como hombre en mis sueños. Es el tipo de chico con el cual todos quieren relacionarse, tú sabes, porque tiene carácter, integridad, inteligencia las cosas que nadie puede esconder y que relucen a simple vista. Tal vez conozca al niño, pero no conoceré al hombre con el cual solía soñar muchas noches y por el cual me hice esperanzas. YO podía ver a los ojos de ese hombre y saber que era mío. Y en ese papel era en el que mas brillaba y se lucia, a mi lado. Cuando el me miraba a los ojos yo podía saber que realmente me miraba y luego sabría que él era un persona increíble. Mas que cualquier fantasma del pasado. Es el grandioso hombre que no conoceré peor que en verdad deseo poder haberlo hecho.
Ciertamente quise que ese hombre fueras tú... Sí tú, mi amigo.

¿Lo eché a perder verdad? Hoy lo siento tal vez mas que tú. Me ilusioné otra vez. Tendría tanto que decirte pero solo tengo unos momentos y un espacio corto es este lugar. Lo siento por todas las cosas que nunca llegaré a darte. Por soñar. Por todas las veces que no te haré sonreír. Solo quería que estemos juntos y que nos hiciéramos viejos juntos. Solo dos viejos tontos sonriendo el uno al otro mientras sufrimos achaques de vejez. Habrá tantas cosas que extrañar. Libros, Siestas, besos, peleas...
A veces cuando pierdes , ganas. Solo recuerda eso.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Respuesta al Chico Malo

Respuesta a Gus, el “Caído del Arcoiris”

Inicio diciendo que te siento, te siento cerca, te hablo a lo lejos y mi voz no te toca.

Imagina, de repente ya nos conocemos. Talvez fui yo el que vigiló tus pasos y tú preferiste cruzar la acera, ahora tú observando mis pasos mientras me pierdo en la multitud. O, quizás, pude ser el que se sentó en el asiento de delante del bus, micro o combi, no puedo ser, pensaste, me viste tan común, tan normal… riéndome de la nada.
Es probable, también, que seamos simples conocidos, que yo te conozca por Augusto; es probable que fuera yo cuando volteaste la mirada ante el llamado de algún “Alex”.

Tengo en mi vida 17 noviembres, vivo en una choza no sé decir a medio construir o a medio derrumbar, mi vida lo he llenado de ficción plana, aburrida, soporífera, sosa. Te imagino. No me conformo con las míseras fotos que cuelgas. No sé, por ejemplo, si eres espigado, flaco o enjuto. Mi mente es maligna, pesimista, disoluta y cuasipornográfica. Por eso te imagino.

Soy una marioneta sin su titiritero. Si tuviera a una chica a mi lado le exclamaría complacido las rimas del cursi de Bécquer. A ti los, diálogos platónicos, despacio, dogma al oído, luego praxis. Mi musa Erato se impacienta, vehemente…

Soy corajudo, testarudo, no me azuces. Soy simpático, o sea: feo con gracia. Tus padres son versos de Palma, tengo preparado el discurso completo. Soy el “chico de buenas intenciones”, tan buenas que no me lo creen. ¡Suegros! Háganme un campito en la mesa. ¿Y por qué todos tienen sonrisas retorcidas?
Perdóname, pero mi gata es una señora. Tiene modales gatunos que ya envidiaría una vieja recatada. Respetos.

Tus ojitos claros que parecen caramelos me darán la bienvenida, diré cosas espirituales que me complacen: Quiero dormir contigo abrazados con mi cabeza escondido en tu cuello pegaditos con tu calzoncillo matapasiones. ¡Hace calor! Ya ¿y? Es lo que he estado soñando desde el invierno.
Me pregunto si será imposible no llorar junto a ti, solos, desgracia, desgraciados los dos. ¡Bota al gato! Sus ojazos chismosos me dan miedo.

Yo nunca he tenido una cita con un chico y parece ser que tal cosa no existe. Una enredada conversación de dos chicos en medio de la nada –Internet también es la nada- no es cita. No sé qué es cita.

En Lima nunca llueve: garúa. Y cuando suceda –la garúa- estaré ahí, contigo, juntos, quizás tomados de las manos, con esa sonrisa estúpida impregnada, indeleble, zonza. No me gusta tomar de las manos, no me gusta las sonrisas zonzas, no me gusta tu calzoncillo matapasiones; me gusta la garúa, me gusta tu mano. Te haré feliz, a la fuerza.

Boto a todo aquel que quiera ocupar la cama de adjunto de mi cuarto. Tengo miedo que en medio de la noche vaya a pronunciar tu nombre.
Soy serión, sin embargo, cuando río –y lo hago con gusto- mi risa es estridente, maliquia, desquiciada, de loco.

Me quedaría a dormir oculto en tu ropero… Qué raro: Se siente presencias, ¿a cuántos has escondido en tu closet? Dirás que son tus hijos los gatitos…

¿Playa? ¿Me enseñarías a nadar? Ni siquiera sé flotar.
Es muy curioso que en la puesta del ocaso sea imposible ver el arcoiris; o talvez están presentes como las estrellas en el día. Talvez.
No me hagas reír, yo río solo; en este caso los dos solos; de qué reímos, de nosotros, de cómo comenzó esto y de cómo termino para empezar otra vez.

Me siento un tonto escribiendo y no actuando… Es quizá que te gusta todo esto: echándonos flores y comprometiéndonos sabiendo que es pura ilusión ¿Algún día tendré el valor de salir de mi choza, tomar el colectivo a tu búsqueda?
Paporreteo frases elaboradas y estoy seguro que a tu lado me quedaría callado, perplejo, mirándote, admirándote. Pero si son muchos mis nerviosos hablaré sin detenerme… da, da, da, da, ¿por qué balbuceas? No balbuceo, practico el Dadaísmo.

Si nuestros días son ajenos –digo, es una simple expresión-, si no es de nadie… si todo de lo que hablamos es absurdo, imposible… ¿Quedará en recuerdo?, sería como el poema de Vallejo: una fe adorable que el destino blasfema.
Con esta pregunta me despido.

Este monologo se ha extendido… la noche está estrellada y los astros tiritan a lo lejos.