Advertencia: Este blog es 90% gay.La sobreexposicion a èl podrìa causar daños irreversibles.Tomar por tanto las medids pertinentes.
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domingo, 13 de diciembre de 2009

A veces cuando pierdes, ganas.

Al chico de las cartas perdidas.

Escribo en esta puta entrada porque mi psicólogo esta mas loco de lo que yo
estoy. El cree que esto es terapia. Cree que si tres chicos me llevaron a un
cuadro de depresión profunda no sabe que puedo esperar de todo esto. Es un
estúpido, creyó haberme sacado de todo lo que me atormentaba hace algunos meses,
cuando fuiste tú todo el tiempo. Solo fuiste tú.
Estaba buscando en tus antiguos posts y cartas perdidas algo que pudiera decirme que fue lo que hice mal, porque la verdad no entiendo que fue lo que pasó. Solo logré encontrar que escribir es tu obsesión. Solías usar aquellas cartas como una forma de decirme que te importaba, que yo no estaba solo. Una forma de ayudarme y mantenerme contigo siempre sin siquiera yo saberlo.

Querido amigo, no tengo idea de cómo este día me ha envuelto en una triste melancolía que me enferma. Estaba tan orgulloso de haber decidido escribirte para pedir disculpas esta mañana mientras iba a visitar a un alumno, pero regresando a casa empecé a perderlo todo. Las ganas se me fueron en esta gris tarde sin fin. Si no hubiera dicho aquello esa tarde, seguramente hoy hubiera leído una nueva carta tuya y hubiera sentido la emoción y la alegría de saber que alguien me hacia un favor y se acordaba de un triste y miserable solitario. Hoy solo puedo pensar: cuatro chicos perdidos por mis palabras hirientes: razón suficiente como para perder las ganas de intentar algo nuevo.

Juro que Lima es la ciudad mas extraña. Todos te presionan para entrar en aquel circulo, el cual hoy ya no es tan ajeno a mi. Debes hacerlo y perderte en aquello que te resististe alguna vez. Eso es todo. Tenía al chico que amé como nunca en mi vida, el amor que yo creí merecer y ¿qué paso? Todo se fue al diablo. El fue absorbido por aquel circulo. Pobre. Recordarlo duele. A él ni le importa. Soy yo el que se jode con psicólogos y almohadas que reciben mis lagrimas por las noches. Soy débil, mas de lo que crees. Pero estaré bien supongo. A veces cuando pierdes ganas. Tal vez es por eso que nadie me hace caso, a veces los demás piensan que ya ni siento.

Me hubiera gustado mostrarte algún día todo esto sobre lo que hoy te hablo. No consigo decirte Adiós, tal vez no sea necesario. ¿Importaría? ¿Quieres tú decirme Adiós? Te has ido y yo lo arruiné. Solo quería que sepas que hubiera cruzado cualquier distancia que haya para enviarte un poco de mi cariño. No lo digo en vano. Lo hubiera hecho.

Bueno, no se que hago diciendo todo esto. Tal vez rías al leerme. No creo que seas tan cruel, pero hoy en día todos somos tan tontos y si me sacaste de tu vida tan pronto es porque al final no fui para ti lo que yo creía ser.
Hoy solo lamento algo y es que habrá un hombre al que tal vez nunca llegue a conocer y eso me apena. El hombre que estaba creciendo en alguien muy lejos de mi. El es un chico muy apuesto y muy claro en sus ideas y convicciones. Tiene como unos 17 años hoy , pero yo podía verlo como hombre en mis sueños. Es el tipo de chico con el cual todos quieren relacionarse, tú sabes, porque tiene carácter, integridad, inteligencia las cosas que nadie puede esconder y que relucen a simple vista. Tal vez conozca al niño, pero no conoceré al hombre con el cual solía soñar muchas noches y por el cual me hice esperanzas. YO podía ver a los ojos de ese hombre y saber que era mío. Y en ese papel era en el que mas brillaba y se lucia, a mi lado. Cuando el me miraba a los ojos yo podía saber que realmente me miraba y luego sabría que él era un persona increíble. Mas que cualquier fantasma del pasado. Es el grandioso hombre que no conoceré peor que en verdad deseo poder haberlo hecho.
Ciertamente quise que ese hombre fueras tú... Sí tú, mi amigo.

¿Lo eché a perder verdad? Hoy lo siento tal vez mas que tú. Me ilusioné otra vez. Tendría tanto que decirte pero solo tengo unos momentos y un espacio corto es este lugar. Lo siento por todas las cosas que nunca llegaré a darte. Por soñar. Por todas las veces que no te haré sonreír. Solo quería que estemos juntos y que nos hiciéramos viejos juntos. Solo dos viejos tontos sonriendo el uno al otro mientras sufrimos achaques de vejez. Habrá tantas cosas que extrañar. Libros, Siestas, besos, peleas...
A veces cuando pierdes , ganas. Solo recuerda eso.

martes, 20 de octubre de 2009

Recuerdo...

El fue un buen amigo
"You've been the best friend I could ever have... no matter what ya've done I'll always be next to ya..."
Esas fueron las palabras con las que terminaba su ultima carta. Esa carta que tenia dibujitos, stickers y que olia a fresita. El tambien fue el mejor amigo que pude tener, el que nadie podria reemplazar. Tal vez era mas que eso y fue justo eso lo que arruinò todo.

Lo conoci cuando aun era un niño, era un pekeño de ojos verdes y cabellos risados. No nos llevabamos muy bien al principio, peleabamos, teniamos problemas. Lo detestaba pero temine amandolo. No podìa hacer nada contra un pekeño tan lindo. Se convirtiò en mi mejor amigo y mas pronto que tarde me confesò ser gay. Yo para entocnes que luchaba contra mis impulsos de pre-adolescencia terminè deduciendo que tambn lo era yo. Pasamos tanto juntos, mas de loq ue deberian dos buenos amigos y fue el que (a pesar no lo crea) me inspiro y dio el valor de confesarles a mis padres sobre mi real orientacion sexual.

Recuerdo que las chicas babeaban por el. El por su parte babeaba por un chico llamado Max... (Que por cierto tambn estaba wenazo..) Lo ame en secreto durante mucho tiempo. El dia que decidi decirle que estaba enamorado de el no dijo nada, me miro kon sus ojitos verdes y pude entenderlo todo. El no sentia lo mismo por mi. Teniamos 15 años los dos. El me ganaba por tres meses pero yo siempre lo vi komo mi pekeño. Mi pekeño de ojitos verdes. Fue el primer chico del que me enamorè pero las cosas salieron mal. El no era para mi y yo tardè mucho en darme cuenta.

Gastè lagrimas, penas y noches sin dormir escribiendole y el ni me leìa. El preferia que solo fueramos amigos. Me querìa si, pero como amigo, pero cada vez que decia que lo amaba el no hablaba claro y me daba falsas esperanzas. A veces yo solo me las inventaba.

Sus padres estaban a punto de separarse.Tenia muchos problemas con los cuales lidiar y prioridades que atender. Tarde me di kuenta que yo estaba de sobra en su vida.
Una noche mi madre me llamò a mi cuarto dicendome que me buscaban abajo. Cuando baje lo vi sentado ahi en mi sofa, tenia los parapados rojos como si hubiera llorado toda la tarde. Sube le dije. Y cuando nos sentamos en la cama despeus de cerrar la puerta me abrazo muy fuerte y no dijo nada, soltò a llorar y yo no pude resistirlo. Lo amaba tanto y eso me quebraba.

Nunca entenderè las razones y mekanismo de como funciona la vida, el ser humano y todo este planeta. A veces desearia no sentir. Yo lo amè tanto pero ya no. Tarde mcuho en poder enterrar y mutilar el amor no correspondido. Y aunke logre tener una relacion con el, hoy kreo ke fue mas para mal que para bien. Lo perdì mas pronto de lo que su carta prometia.

Cuando terminò el colegio y nos separamos el conociò a un chico en la universidad y en menos de dos meses ya eran novios.
Hace mucho tiempo un gran amigo mio me dijo "Lo que no nace, no crece" y yo podria jurar que akellas caminatas largas junto al niño de los ojos verdes eran akel nacimiento de algo hermoso. Me equivoquè, lo acepto, peor no puedo evitar recordar con nostalgia a alguien que a pesar de todo, a pesar de no amarme komo yo hubiera querido, fue el mejor amigo que siempre quize tener y lo consegui. Fueron 5 hermosos años.

... Y aunque hoy el se haya perdido en medio de tanats cosas que antes nunca hubiera aceptado, lo quiero, pero solo es eso. Lo quiero y lo extraño... ya le pedirè otra caminata de esas. Espero acepte.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Momentos memorables


Hace dias estaba pensando en los momentos memorables de mi fuckin' vida. Leyendo por ahi en el blog de mi querido amigo (y futura pareja) Gus encontre los cinco momentos de su vida :/ Yo no estoy ahi. Bueno, serà porque hasta entocnes no me conocia. En fin dejo este post libre, para que digan lo que quieran y no digan despues que yo no intervengo en este puto blog que cree.

Y Alexandro yo no soy fantasma y no ando ahciendo pucheritos por ahi de mla tristeza que me dejo Gus, pues Gus dice que no hubieron besos ni abrazos, pero bien que se guarda algo. Proximos detalles en: http://eliot-gatonegro.blogspot.com/ por mientras vayan haciendose seguidores no mas... jajaja


MI MOMENTO MEMORABLE FUE MI PRIMER CHAPE EN EL COLEGIO, ella tenia 17 y yo trece. SOY un chico muy precoz... ¡Agarrate esa Gus!


Pd: para que no digan que soy fantasma agregenme eliot.alvarez@hotmail.com y agreguen mas chic@s al blog pues

martes, 6 de octubre de 2009

Aquel Día de San Valentín



14 de Febrero:
Día de la Amistad y de los ¿enamorados?

No he pedido permiso a la otra protagonista de esta anécdota por temor a un No.


“Claro que sí. Vivo cerca del Centro de Lima. Lo conozco como mi barrio”, le había dicho a Cinthia.
-Parece que no sales mucho, no sabes dónde estamos –dijo ella al verme vagando por las calles totalmente despreocupado.
-Sí sé, solo que no me acuerdo –me defendí.
Frente a nosotros una biblioteca. Entramos para hacer hora.

En aquel día de San Valentín, todas las parejas del grupo salían juntas, y como yo quería ir a una Feria y a un Museo cerca del Centro y ella a unas Galerías para comprar videos y al Parque de la Exposición, decidimos pasar toda la mañana juntos.
Hicimos el acuerdo en secreto, sin que nadie se enterara. No queríamos que los demás pensasen que era una cita. No. Eso era imposible; bueno, no tan imposible, porque después de todo si fue una cita.

Ya en la Biblioteca estuvimos comentando y riéndonos de lo que nos acababa de suceder. Pasando por la Alameda Chabuca Granda, una maldita chiquilla hija del demonio se paró delante de nosotros y dijo: “Casero, compré unas flores para su enamorada”. Y así nos siguió por toda la plaza. No sé que fue lo que más me asombró: el hecho que esta churupaca me obligara a comprarle las flores (porque de tanta insistencia lo hice) o el hecho que asombrosamente tuviera una enamorada.

Desconozco que fue lo que me incomodó. Pero quise y le dije a Cinthia que se deshiciera de las maldecidas flores. Ella (que supongo yo no es común que le regalen flores) trató de parecer que las flores tampoco le importaban, puesto que si no éramos enamorados ni nada parecido no había porque quedárselas.
Caminamos y caminamos, y Cinthia no desechaba el ramo. Estando por La Muralla, viendo que nadie nos observaba, agarré con fuerza las flores, las quité de su mano y las arrojé al río. No saben cuánto alivio sentí.

Siendo más del mediodía salimos de la Biblioteca. Y a las tres más o menos fuimos juntos al lugar acordado para esperar a los demás del grupo. Pasaríamos la noche en la Fuente Mágica del Agua (que personalmente creo es un desperdicio de agua). Nos divertimos.

-Cristopher me llamó y me avisó que no iba a venir; su mamá lo castigó –les avisé.
-Asu, qué roche –acertó Angélica haciendo muecas.
Y como todos los planes no son exactos. Únicamente fuimos al Parque del Agua: Andy y Michel, Clara y Margorie, Luís, Angélica, Cinthia y yo.

Andy y Michel, los recién enamorados, estaban más melosos que de costumbre.
Aquí el gran error: En medio del juego y las risas lo primero que hicimos fue mojarnos en una pileta que se cerraba y se abría. Yo arrojé a todas y las bañé todititito. Fue como un show de politos mojados. Pero, claro, al final yo también terminé empapado, como un pollo mojado.
Nadie reparó que adentro del Parque no venden comida; perdón, fue peor: nadie reparó que esa noche del 14 de febrero iba hacer un frío de la gran puta.

Yo vestía un polo blanco de tela delgada (ja!, cómo si tuviera que mostrar) y eso me hacía ver más flaco de lo que soy, y un pantalón negro que pesaba mucho y ahora mucho más ya que estaba mojado. Y los demás andaban igual.
Nos enteramos que dentro de pocos minutos comenzaría un concierto en el estrado del Parque, que quedaba diagonalmente opuesto a donde estábamos. A paso de tortuga fuimos para allá.

Yo que soy recontra friolento, estaba temblando escandalosamente. Luís, muy precavido, había llevado una casaca polar por si acaso. Y al verme temblando se apiado. No me dio su casaca, no. Alargó su brazo derecho y me abrazó. Ay, qué rico abrazo. Y así con su brazo rodeando mi cuello y bien pegaditos me fui calentando (esta frase no tiene nada de sugerente, porsiaca). De pronto, se acerca Cinthia y dice que también tiene frío y lo abraza. Luís todo caballeroso le regala su otro brazo.

Y así estuvimos yendo de un extremo a otro para el conciertillo. Y la gente cuchichiaba al ver a Cinthia, Luís y a mí, abrazado, inseparables, y yo y Cinthia tomábamos a Luís de la cintura (luego me contaron que salimos en la tv). Cuando llegamos al concierto, estaba un grupo de rock cantando muy bacán.

No nos dimos cuenta, pero Andy y Michel ya no estaban. Los mal intencionados dicen que Andy tenía un amigo que regentaba un hostal muy cerca de ahí. Y Margorie se encontró con su novio, que parecía un matón, y se fueron juntos, Dios sabe dónde.

Me quejo públicamente y Angélica me aconseja que para el frío es muy bueno que baile, y yo le advierto que solo lo haría si ella bailaba conmigo. Y los dos, en medio del césped, tapándoles la vista a los demás, bailamos unas canciones de los 80’ que el mismo grupo de rock cantaba. Y ambos bailábamos muy mal.

Y luego ingreso un grupo de cumbia. Y le dije a Angélica que eso no bailaba. “Te enseño entonces” amenazó. Y después de pocos minutos estuve dando pasitos cumbiamberos y cantando al son de las “Traviesas de la Cumbia” o algo así. Y de esto último nunca me voy a olvidar.

Eran ya más de las 10 y media. Y muchos se preocuparon. Desde el Parque de las Aguas hasta Surco o Ventanilla iban a llegar a las 12 o más. Y los malditos taxis cobraban carísimos, y plata nos faltaba. Caminamos cuadras de cuadras, Luís, Cinthia y yo fuimos los últimos en irnos y tomamos un bus.

Ahí riéndonos de ese día, no sé cómo comenzamos a meternos en el tema, pero (una vez más) discutíamos Cinthia y yo. Aquella vez Cinthia ganó y me hizo quedar como un tonto.
No sé si ella sentía algo por mí, pero conociéndola me lo hubiera dicho; es decir, se me hubiese declarado. Pero mejor que no pasó, porque no hubiera sabido que hacer. Era una gran amiga pero de ahí nada más, y yo soy muy lerdo con las chicas, y muy estúpido para no herirlas.
Nunca olvidaré aquel día del 14 de febrero.